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Bullying: Conocerlo para detenerlo

Claudia Guevara Cordero | Psicóloga Clínica
Sea el rasgo psicológico, conducta, actitud, emoción, pensamiento, acción, etc., que cada uno de nosotros tenga, nunca debemos de desarrollarlo ni mucho ni poco. Nunca tanto ni poco. Esta idea en mente podría enrumbarnos a un mundo de equilibrio, donde todo sea útil y bueno en dosis promedios. No es bueno ni ser agresivo ni ser pasivo. Si a terapia llega un paciente que no es nada agresivo, se le enseña a ser agresivo, pero hasta cierto punto. Por otro lado, si nos llega alguien sumamente agresivo, se le debe reducir los niveles de agresividad que tenga, hasta un nivel promedio. No es malo ser agresivo, lo malo es ser violento.

Hoy en día el tema del Bullying está causando mucha controversia y muchas rencillas innecesarias. Tanto padres, profesores y psicólogos, la triada de intervención, están atentos de la importancia de esta problemática, pero como toda relación de personas, bajo una inadecuada comunicación, las confusiones y trabajos descoordinados podrían perjudicar mucho más a los implicados.

Para vencer adecuadamente un problema lo primero es conocerlo, y esto no solamente se cumple en el Bullying sino que con cualquier otra problemática. Solo conociendo qué tan grave es el problema, quiénes son los implicados, qué sucedió, en resumen, ¿por qué se dio?, sabremos cómo afrontarlo. Por ello es necesario saber distinguir cuándo una situación es bullying y cuando no lo es, porque de lo contrario podría llevar a malos entendidos y comunicaciones confusas o disfuncionales entre los actores: niños, maestros y padres.


¿Qué es el bullying?


Es un comportamiento agresivo o acto intencional y deliberado de hacer daño a otro/a. Se lleva a cabo en forma permanente durante un periodo de tiempo y se caracteriza por la presencia de una relación interpersonal basada en una asimetría de poder. Pero es necesario también saber que un único caso de agresión, por grave que sea, peleas entre compañeros de igual fuerza o enfrentamientos entre grupos, no constituyen bullying propiamente tal.

Al docente le corresponde un rol preferencial en prevenir y atender el bullying en la sala de clases. Se debe considerar que la mayoría de los estudiantes que son maltratados por uno de sus compañeros de curso declaran que, la mayoría de las amenazas (excepto con armas) se realiza al interior de la sala clases.

Entonces, se hace evidente que el bullying crea un clima de temor y falta de respeto en las escuelas, lo que impacta en el aprendizaje de los estudiantes.

Por lo tanto, los docentes no sólo deben estar preocupados de la enseñanza de conocimiento, sino además deben fomentar la convivencia saludable

Por lo tanto, recomendamos tres modos de prevenir y reducir el bullying:
Velar por el clima escolar favorable y respetuoso en el aula.
Desarrollar en los estudiantes competencias y aprendizajes sociales que se vinculen con valores de convivencia escolar armoniosa y de responsabilidad consigo mismo y los otros y otras.
Implementar programas e iniciativas anti- bullying en la sala de clases.


¿Cuáles son las estrategias para la prevención y reducción del Bullying?


Favorecer la creación de un clima escolar favorable y respetuoso al interior de la sala de clases

El centro educativo se convierte en el segundo ámbito de desarrollo especial para todo niño.

Según Howard, Howell y Brainard (1987), un clima adecuado debe satisfacer las necesidades humanas básicas: fisiológicas, de seguridad, de aceptación y compañerismo, de logro y reconocimiento y de maximizar el propio potencial.

Siguiendo la misma línea, Kassen y colaboradores (2004) encontraron, luego de realizar un estudio longitudinal, que el clima escolar está significativamente relacionado con el fenómeno de bullying que se produce en la sala de clases. Específicamente, entre menos caos y desorden y más atención en los aprendizajes académicos, hay significativamente menos actos de intimidación.

Por todo ello, un clima escolar positivo “… permite al estudiante sentirse acompañado, seguro, querido, tranquilo… y posibilita su desarrollo personal. Los climas sociales negativos… producen estrés, irritación, desgano, depresión, falta de interés y una sensación de estar agotado física y mentalmente.” (Aron y Milicic, 1999).

En este sentido, el docente tiene que crear condiciones y fomentar un adecuado clima escolar. Uno de los modos básicos de hacerlo, es mediante la actitud positiva del docente y su modo de ser y actuar en el salón de clases, donde interaccione con todos los niños en la misma medida y confianza. Por el contrario, la presencia de un profesor autoritario puede constituirse en un modelo para el estudiante, el que reproduce su acción intimidando a sus pares (Rigby, 1996). Un docente extremadamente normativo o que tiene dificultades para mantener el orden en la sala, genera desagrado en los estudiantes, lo que induce a conductas agresivas que favorecen el bullying.

Desarrollar en los estudiantes competencias y aprendizajes sociales que se vinculen con valores de convivencia escolar armoniosa y de responsabilidad consigo mismo y los otros y otras

Se encuentre o no la presencia de bullying, los profesores deben diariamente transmitir a sus alumnos valores realmente importantes y vinculados a este tema tales como: solidaridad, compañerismo, justicia, sinceridad, compromiso y respeto, entre otros. Por ello se debe desarrollar desde edades tempranas las competencias sociales y personales de cada niño, que le permita establecer relaciones saludables y funcionales.


Algunas de esas competencias son:

  1. Competencias referidas a la construcción de sentido y proyectos de vida personales y colectivos.
  2. Competencias relacionadas con la autorregulación social y emocional.
  3. Competencias referidas a la alteridad y a la ética de la responsabilidad.
  4. Competencias vinculadas con el respeto, la aceptación y la promoción de la diversidad social y cultural.
  5. Competencias relacionadas con el capital social y emocional.
Se trata, en definitiva, de desarrollar en los estudiantes conocimientos, actitudes y valores como la confianza interpersonal, la asociatividad, fundadas en enlaces de afinidad y compañerismo y en sentimientos de respeto mutuo y solidaridad, de reciprocidad y cooperación. El factor central de las competencias de cooperación radica en la capacidad de ponerse en el lugar del otro y ver el mundo a través de los ojos del otro. La habilidad de cooperar con otros mediante la confianza es algo que se aprende o se enriquece. Llegar a ser una persona confiable requiere habituarse a las normas morales de la propia comunidad.


Implementar programas e iniciativas anti-bullying en la sala de clases


En la literatura existe diversa variedad de programas de intervención en el tema del bullying, pero más que buscar la ‘estrategia perfecta’, la idea es seleccionar la estrategia más adecuada según el contexto y las variables individuales de las personas involucradas. Por esta razón, antes de decidir la estrategia a utilizar, es imprescindible tomar en cuenta ciertos aspectos, tales como: evaluar detenidamente cada caso; tomar en consideración las características individuales de los involucrados; considerar la dinámica del curso; conocer bien el contexto de la escuela. Este último aspecto es muy relevante ya que el bullying está estrechamente ligado a la cultura escolar. En este sentido es un fenómeno más social que individual.

Se le debe enseñar a todo niño a responsabilizarse de sus actos más que a aprender a culpar a los demás. Se recomienda que las estrategias que el docente elabore o seleccione no deban tener un enfoque de ‘culpabiliza’ ni ‘castigar’ al niño y/o joven por una acción determinada. En vez de esto, se potencia la responsabilidad individual y colectiva para resolver conflictos de forma constructiva y autónoma.


Acciones que se sugieren implementar:

  1. Una jornada de debate en la sala de clases sobre el bullying.
  2. Construir un código de conducta a nivel de la sala de clases que contemple la no tolerancia frente a acciones de intimidación; estableciendo normas claras contra las agresiones, la intimidación y el matonaje.
  3. Crear un teléfono de contacto, al cual pueden recurrir estudiantes, padres, profesores y administrativos.
  4. Comunicarse con un adulto cuando la estudiante detecta un caso de intimidación.
  5. Establecer un compromiso colectivo y mostrar que la intimidación es un problema cuya solución es tarea de todos y todas.
  6. Círculo de amigos (círculos de apoyo), tiene como finalidad construir relaciones interpersonales en torno a un estudiante que se haya identificado como ‘vulnerable’, bien porque presente problemas emocionales, académicos, comportamentales o porque se lo considere una víctima de intimidación.
  7. Escribiendo una carta, esta actividad tiene como finalidad que los estudiantes aprendan a ponerse en el lugar del otro y puedan reflexionar en torno a las consecuencias que tienen ciertas acciones sobre los sentimientos de los demás.
  8. Desarrollar el juego de roles, incentivando a cada alumno a que represente personajes distintos de agresor, de víctima y de espectador.
  9. Fomentar la expresión artística, ya sea por medio del dibujo o el trabajo corporal.
Por tal motivo, es necesario hacerle al niño conocedor de la problemática, enseñándole diversas estrategias de afrontamiento que le permita salir adelante y resolver los diferentes conflictos interpersonales.

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