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Técnicas de autoinstrucción

Formulada por Meichenbaum en 1969, a partir de los trabajos de Luria y de Vigotsky, para tratar de abordar los problemas de ejecución que manifiestan los niños hiperactivos, en la resolución de tareas. Consiste en aprender a utilizar una serie de comentarios y sugerencias que controlen la realización de la tarea, de forma que el sujeto los internalice y generalice, transformándose así en un esquema cognitivo, que vaya guiando su comportamiento.

Pasos de entrenamiento autoinstruccional
  1. El modelo realiza la conducta, dándose las autoinstruciones pertinentes en voz alta. 
  2. La persona realiza la conducta y el modelo le da autoinstrucciones en voz alta. 
  3. La persona realiza la conducta y se da autoinstrucciones en voz alta. 
  4. Mientras la persona realiza la tarea, se da las autoinstrucciones en voz baja. 
  5. La persona realiza la tarea con autoinstrucciones encubiertas.
Las autoinstrucciones concretas que utilice el sujeto, deberán referirse a los siguientes pasos de la resolución de la tarea:
  1. Definición del problema: ¿Qué tengo que hacer?. 
  2. Aproximación al problema: ¿Qué me piden concretamente que haga?. 
  3. Focalización de la atención: ¿Qué datos tengo?. 
  4. Autorrefuerzo. Los estoy planteando bien. 
  5. Autoverbalizaciones para afrontar los errores: Me he equivocado, pero puedo repetirlo. 
  6. Autoevaluación: ¿Lo he resuelto bien?. 
  7. Autorrefuerzo.
La importancia de las autoinstrucciones es que se tarta de un método que sirve para guiar el aprendizaje, puede usarse para facilitar la puesta en marcha del resto de las técnicas que se utilicen, por tanto, resulta conveniente su inclusión en cualquier programa de entrenamiento en autocontrol.

Consideraciones finales y evaluación crítica

Los métodos expuestos, no agotan la totalidad de los que pueden ser utilizados en programas de entrenamiento en autocontrol. En realidad, cualquier técnica de modificación de la conducta, puede ser aprendida e incorporada al repertorio conductual del sujeto, para posteriormente, utilizarla en la vida diaria.

Llegar a tener un nivel adecuado de autocontrol permite al sujeto una mejor adaptación al medio y una mayor autoestima. El terapeuta en éste proceso tiene un papel exclusivamente temporal, de apoyo y guía del cambio conductual, debiendo ser cuidadoso para no detentar responsabilidades que el cliente ya esté en condiciones de asumir. Actualmente, cada vez más están apareciendo libros, vídeos y programas divulgativos, que reclaman la atención de la población, acerca de las posibilidades de mejora en distintas áreas de la vida a través de estrategias de autocontrol.

Así, éstos programas ofrecen 

La posibilidad de que el sujeto aprenda a cambiar su comportamiento sin necesidad de la ayuda del terapeuta, motivándole mediante la presentación de casos similares que consiguieron resolver el problema. 

Aportan al sujeto ideas que le permiten aplicar y ajustar las técnicas a sus propios problemas, aun cuando no sean específicamente los que se abordan. 

Conclusión final
La consciencia acerca del interés y la importancia del autocontrol, está abandonando el ámbito de la relación terapéutica para divulgarse de manera más general entre la población.

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