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Uso, abuso y adicción a las nuevas tecnologías en jóvenes y adolescentes

Las nuevas tecnologías (Internet, videojuegos y teléfonos móviles) se han convertido hoy por hoy en una herramienta de uso diario, esto se debe a que los cambios tecnológicos de las comunicaciones y las propias necesidades del mundo actual han evolucionado progresivamente en diversas formas. Estos cambios tan vertiginosos en la tecnología ocurridos en los últimos veinte años no solo han traído beneficios, sino también han suscitado advertencias sobre las consecuencias negativas de su uso desmedido y la aparición de comportamientos problemáticos relacionados a su uso y abuso. Por lo tanto, parece lógico plantearse la forma en la que ciertas personas realizan estas acciones, puesto que su conducta puede ser similar, al menos en parte, a los comportamientos y experiencias de aquellos que
son adictos a las drogas. Las drogas tienen una notable capacidad de aumentar los niveles de un neurotransmisor llamado dopamina. Es este aumento de dopamina en el cerebro de los adictos el que ocasiona la sensación de euforia. Sin embargo, la dopamina puede incrementarse también con el contacto sexual, un atracón con comida, el placer de comprar por comprar o el enganche a una máquina tragaperra. Las personas cuando se vuelven adictas a una sustancia o una conducta, se habitúan a alta concentraciones de dopamina. Debe tenerse en cuenta que no se trata de conferir atributos psicopatológicos o conductas habituales en muchas personas, en el uso de las nuevas tecnologías y mucho menos de psicopatologizar la vida cotidiana. Se sabe que conductas normales- incluso saludables- se pueden hacer usos anormales en función de la intensidad, de la secuencia o de la cantidad de tiempo/dinero invertido y en último término en función del grado de interferencia en las relaciones familiares, sociales y laborales de las personas implicadas. Cualquier conducta normal placentera tiende a repetirse es por ello susceptible de convertirse en un comportamiento adictivo. Sin embargo es necesario hacerse la siguiente pregunta: ¿Qué se entiende por Nuevas Tecnologías de la Información (NIT)? Estas consisten en una variada gama de instrumentos, herramientas, canales y soportes dedicados esencialmente, al uso, manejo, presentación, comunicación, almacenamiento y recuperación de información tanto analógico como digital. Resulta obvio que el uso de la internet y los videojuegos por los niños, jóvenes y adolescentes son conductas socialmente aceptadas, pero como proveen un estado de gratificación inmediata la relación que la persona establece con ellas puede llegar a volverse problemática y considerarse una adicción conductual. La secuencia evolutiva de las adicciones sin droga es la siguiente: La conducta es placentera y recompensante para la persona, hay un aumento de los pensamientos referidos a dicha conducta en los momentos en que la persona no está implicada en ella, la conducta tiende a hacerse cada vez más frecuente, se experimenta un deseo intenso de llevar a cabo la conducta, con expectativas muy altas, siendo lo que mantiene ahora la conducta no es ya el efecto placentero, sino el alivio del malestar. El síndrome de abstinencia más común es el impulso intenso para realizar una conducta que trae consigo perjudiciales para la persona que lo ejecuta, tensión creciente hasta que la conducta es llevada a cabo y desaparición temporal de la tensión. eñala la existencia de lo que él llama “adicciones tecnológicas”, que se definen como “adicciones no químicas que involucran la interacción hombre-máquina”. Estas pueden ser pasivas (como la televisión) o activas (como los juegos de ordenador o Internet). Esta sería una modalidad de las adicciones psicológicas que a su vez incluiría a la adicción a Internet. 

En algunos casos hay ciertas características de personalidad o estados emocionales que aumentan la vulnerabilidad psicológica a las adicciones: la impulsividad; la disforia (estado anormal del ánimo que se vivencia subjetivamente como desagradable y que se caracteriza por oscilaciones frecuentes del humor); la intolerancia a los estímulos displacenteros, tanto físicos (dolores, insomnio o fatiga) como psíquicos (disgustos, preocupaciones o responsabilidades); y la búsqueda exagerada de emociones fuertes. Hay veces, sin embargo, en que en la adicción subyace un problema de personalidad -timidez excesiva, baja autoestima o rechazo de la imagen corporal, por ejemplo- o un estilo de afrontamiento inadecuado ante las dificultades cotidianas. A su vez, los problemas psiquiátricos previos (depresión, TDAH, fobia social u hostilidad) aumentan el riesgo de engancharse a Internet.

A pesar que en la actualidad no se han desarrollado estudios epidemiológicos a nivel nacional que brinden datos acerca de la incidencia y prevalencia de comportamientos problemáticos asociados al uso y abuso de las nuevas tecnologías en la población adolescente peruana, la alta demanda de consejería y tratamiento psicológico en centros de salud a causa de problemas relacionados al abuso de estas nuevas tecnologías nos permiten darnos una idea de la necesidad imperiosa de abordar este problema antes que empiece a generar graves consecuencias en el comportamiento normal del adolescente. Por todo lo expuesto, el objetivo general de este estudio es explorar la incidencia en el uso y abuso de las nuevas tecnologías así como describir los comportamientos problemáticos relacionados a las mismas. Algunas de las conductas facilitadas por las nuevas tecnologías, en concreto en jóvenes y adolescentes, han generado una importante alarma entre padres y cuidadores. La primera, proviene del tiempo dedicado a éstas, el cual se detrae de otras actividades más tradicionales. El hecho de no haber criterios de referencia sobre el tiempo que debe ser considerado adecuado para utilizar estas, dificulta saber hasta qué punto lo que está haciendo un adolescente o joven debe ser considerado adecuado o no. Mientras no se establezcan cuáles son las conductas habituales y/o normales, tratar de etiquetar algunas como anormales o adictivas es poco adecuado. Sin embargo es necesario conocer la incidencia de factores de riesgos y protectores de las nuevas tecnologías con el fin de implementar a tiempo estrategias preventivas. Teniendo en cuenta que a un nivel demográfico, los adolescentes y jóvenes constituyen un grupo de riesgo porque tienden a buscar sensaciones nuevas y son los que más se conectan a estas nuevas tecnologías, además de estar más familiarizados con las mismas. Basándose en lo mencionado asociado a la escasez de estudios en Perú que demuestren el nivel su nivel adictivo de las nuevas tecnologías desde un punto de vista conductual, y manteniendo la idea del uso o abuso de estas tecnologías se da la importancia de diseñar y ejecutar un proyecto de relevamiento estadístico sobre el uso, abuso y adicción a las nuevas tecnologías, que desemboque en la intervención preventivo e informativo dirigido a jóvenes/adolescentes, padres y docentes/tutores con la finalidad de dar a conocer la realidad objetiva que las nuevas tecnologías ofrecen a quienes las utilizan y por otro lado les brinden estrategias y habilidades para realizar un buen uso de las mismas. Se entiende por programa preventivo “el conjunto de actuaciones con el objetivo específico de impedir la aparición del problema al que se dirige dicho programa preventivo”.

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