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Normas y Reglas Familiares

Todo grupo humano está regulado por una serie de pautas de acción que constituyen el conjunto de sus propias normas internas. Estas tienen la finalidad de regular el comportamiento de cada uno de los miembros y hacerlo compatible con el de todos los demás. Las normas del grupo definen las formas de actuar que se consideran deseables para cada situación y, simultáneamente, todas aquellas que no se admitirían en caso de producirse. Dentro de la familia existen también estas normas y es de suma importancia que estén suficientemente claras para todos los componentes, a fin de lograr vivencia sana y cordial. Aunque los métodos que se utilizan para transmitirlas entre los distintos miembros y diversos, básicamente podemos que van desde la explicación clara eta de la norma en cuestión hasta la presión o castigo de los actos que radican dicha norma, con la finalidad que ésta sea entendida aun a pesar de no
haber sido nunca formulada. Es de destacar a este respecto que en a buena parte de la comunicación familiar hay un intento implícito de marcar una determinada forma de ser o actuar deseada por el hablante, la cual o siempre es la mejor desde el punto de vista del otro interlocutor. Este fenómeno puede originar discusiones de carácter reactivo, donde lo que se cuestiona no es el contenido real de las palabras, sino ese otro mensaje implícito por el que uno de los miembros de la familia intenta dirigir los actos del otro. 

¿Qué es una regla familiar?
Las reglas familiares se podrían describir como acuerdos internos que limitan los comportamientos individuales de cada miembro en una amplia gama de áreas de actuación, organizando sus relaciones en un sistema razonablemente estable. Hay, por tanto, un acuerdo, aunque en muchas ocasiones no haya sido formal verbalmente, lo cual implica que dentro de la familia todos saben lo que tienen que hacer para mantener el equilibrio y la cohesión familiar. Tal sería el caso de la mujer que rechaza un trabajo muy ventajoso económica y profesionalmente, pero que implica realizar viajes ocasionales, aduciendo que a su familia no le gustaría. Para ella, como para el grupo familiar, está muy claro que la madre debe permanecer en casa, aunque nunca se haya planteado ésta posibilidad. Las reglas y normas familiares son de importancia para facilitar la convivencia familiar. Si no existieran, los miembros de la familia no sabrían cómo actuar en cada momento o por qué se producen determinadas reacciones en los demás y se crearía un estado de desorganización y caos in terno que acabaría deshaciendo el grupo. Se observa con frecuencia que muchos de los conflictos que padecen los matrimonios jóvenes o parejas que acaban de iniciar su vida en común se deben a la confusión que provoca la ausencia de normas. Ante este vacío, cada uno tiende a mantener las reglas de sus concernientes familias y tras probar que son incompatibles, se suele intentar que el otro acepte las propias, abandonando las de origen, lo que generalmente no se consigue. La solución a estos problemas vendrá cuando la experiencia común haya posibilitado la creación de normas nuevas que organicen la convivencia y se ajusten a las necesidades propias de la nueva pareja. 

¿Todas las reglas son iguales?
No son distintas en cuanto al contenido y forma en que se crean, mantienen y presentan dentro de la familia. Respecto al contenido, cada familia desarrolla las suyas propias, llegando a constituirse un modo peculiar de actuar y de vivir, diferente al de otros hogares. Respecto a la forma que presentan hemos de decir que cada miembro de la familia aporta sus propios deseos conscientes e inconscientes como base de las futuras reglas de forma que, una vez constituidas éstas, unas serán fácilmente identificables Y podrán transmitirse verbalmente mientras que otras, quizá la mayoría, no lo sean tanto, permaneciendo desconocidas incluso para el que las aplica, y siendo identificadas por los demás de manera instintiva. Con el fin de aclarar todo lo anteriormente dicho, vamos a distinguir a continuación tres tipos de reglas: las reconocidas, las implícitas y las secretas. 

¿Qué se entiende por reglas reconocidas o explicitas?
Son las que se han establecido de forma directa y clara. Se comunican verbalmente desde el comienzo de la vida en común o, en el caso de los hijos, cuando éstos son lo suficientemente mayores. 

¿Qué es y cómo funciona una regla implícita?
Son la mayoría de las existentes en cualquier familia. No se han hecho explícitas, bien por ser excesivamente simples que se consideran obvios o bien, por el contrario, por referirse a temas lo suficientemente complicados y comprometidos como para resultar más cómodo el no tratarlos. Se trata de funcionamientos implícitos acerca de los cuales a veces se llega a decir que no es necesario hablar. Este tipo de reglas crean a menudo graves conflictos familiares, ya que, al ocuparse de temas cuyos contenidos no se llegan a afrontar nunca, dan pie para que cada miembro de la familia actúe según su interpretación personal o incluso trasgreda una regla sin explicación previa. 

¿En qué se diferencia una regla implícita de una secreta?
Las reglas secretas se presentan en un nivel mucho más oculto que las implícitas. Forman parte de aquel apartado de la personalidad que cada uno desconoce de sí mismo. No es fácil llegar a reconocerlas y hay que descubrirlas como por sorpresa. Son modos de obrar con los que una parte del sistema familiar bloquea las acciones de los demás miembros; en ocasiones se trata de actos, muchas veces incontrolados por la persona que los protagoniza, que tienden a desencadenar en las otras actitudes deseadas. Estas reglas son las causantes de las situaciones de mayor dolor y desestabilidad familiar, ya que provocan estados de gran ansiedad que impiden plantear las situaciones conflictivas con la necesaria objetividad. 

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