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¿Cómo hablar de sexo con nuestros hijos?

Es posible que el no recibir respuesta genere en el niño un sentimiento de culpa ¿será malo preguntar eso? que impida toda curiosidad en el campo de lo sexual. Lo que puede llegar a producirse, también, es una desconfianza hacia los padres. Al no poder hablar con sus padres, deberá buscar la respuesta en otra parte (muchas veces estos son los amigos). Esto ocurre también cuando los padres no responden con la verdad y contestan con alguna explicación falsa.

¿Cómo responder a las preguntas sobre sexualidad de los niños?
La educación sexual exige una gran sinceridad. El mentir a nuestros hijos o reprobar su curiosidad es un error. Bastará con darle algunas explicaciones sinceras y reales adaptadas a su edad. La educación
sexual debe integrarse en el conjunto de la educación familiar y escolar. Si el niño llega a la adolescencia con un conocimiento objetivo de todos los aspectos sexuales, se evitarán grandes sorpresas y miedos angustiosos. Al responder este tipo de preguntas a nuestros hijos, no debemos hablarle con un lenguaje lógico para impresionarle, pues su inteligencia y procesamiento de la información aún no es lógica como la nuestra. Hay que emplear un lenguaje afectivo y simbólico; que es el propio de su edad y el que más le puede llegar, y debemos utilizarlo con naturalidad. Es importante responder concretamente a las preguntas formuladas por los niños y no extralimitarse con nuestras explicaciones la curiosidad formulada por ellos. 

¿Qué nivel de comprensión tienen los niños?
Los niños no van a entender todas las explicaciones que le damos; sólo comprende aquellas que pueden asimilar emocionalmente. Por lo que no es aconsejable mantener un ambiente de misterio y dar explicaciones falsas y fantasiosas sobre las relaciones sexuales y otros. El niño las toma a menudo como si fuesen salidas rápidas a sus preguntas y se sienten engañados. Así, por ejemplo, es muy ingenuo creer que los niños no se dan cuenta de los cambios que se producen en el vientre de la madre cuando está embarazada y, por ende, decir que a los niños lo trae la cigüeña. Cuando el niño pregunta hay que evitar el uso exuberante de metáforas que los inquietan. 

Algunas preguntas frecuentes y más comunes sobre sexualidad 

¿De dónde vienen los niños?
Al responder hay que evitar las fantasías, de las que ya hemos hablado, del tipo de "la cigüeña", "París”, “picada de la abejita la barriga de la madre”. Hay que decir simplemente la verdad, por ejemplo, que el bebé "viene en un bolso que tiene la madre especialmente para esto en el vientre". 

¿Cómo se forman los bebés?
Al explicarlo hay que incluir el papel de ambos padres en este proceso. El niño debe saber que los dos progenitores son necesarios para la vida y que su unión para procrear al bebé es fruto del amor, la ternura y el placer. Para contestar es conveniente primero conocer el grado de conocimientos del niño. Para ello puede ser útil contestar con otra pregunta del tipo: "¿Tú qué piensas de ello?" (Por ejemplo, de dónde vienen los bebés). 

En las explicaciones hay que evitar las palabras aniñadas y tontas; se utilizarán términos precisos y comprensibles, sin caer en la jactancia ni desorientación. Contestar la verdad sin evasivas y sin adiciones. En pocas palabras, ser directo, simple y natural. 

Las respuestas no apropiadas
Son aquellas que transmiten miedo e inseguridad; consisten frecuentemente en reaccionar con indiferencia ante la pregunta del niño o no contestar, en dar una conferencia ante una pregunta simple o en desviar la conversación hacia otro tema. 

Pautas para la información sexual
Hemos visto como lo más esencial es incrementar la comunicación y el diálogo del niño con sus padres y educadores. El incrementarlo en las dos direcciones, esto es, del niño hacia el padre y de éste hacia el niño. Para ello, es importante que nos pongamos al mismo nivel que el niño a fin de facilitar su comprensión.

Ponernos a su mismo nivel significa contestar sin "niñerías", responder con la verdad de una manera sencilla, y, si desconocemos la respuesta, reconocerlo francamente e informarse sobre el tema para dar una respuesta adecuada después.

Para brindar una adecuada información sexual al niño es necesario: 
  • Evitar el engaño y llamar a cada cosa por su nombre. 
  • Ajustar las respuestas a la edad y nivel de desarrollo del niño. 
  • Escoger respuestas sencillas. 
  • Evitar la transmisión de temores y mensajes negativos. 

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