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¿Cómo Disciplinar a los Hijos?: Algunas Estrategias para los Padres

Conversar y negociar se escucha tan sencillo. No obstante, todo buen propósito y las actitudes más tranquilas no bastan para controlar la avidez de explorar de los chicos. Razón por la cual en ciertas situaciones se llega al triste campo de los castigos. Y cuando se habla de educar a los hijos y escogerlos es especialmente difícil y casi siempre hacen falta criterios para hallar el más adecuado. Y estos castigos variaran dependiendo de la familia y la historia de vida de cada padre. Así se puede pensar que una palmada, entendiéndose como una reacción ocasional, no devasta psicológicamente a nadie, pero tampoco tiene mucho valor educativo, por lo que termina siendo nada más que una manifestación de la exaltación de los padres. Asimismo cuando se adopta la palmada como un método de castigo, la cosa cambia y se convierte en un abuso que casi nunca logra el
objetivo, ya que no plantea alternativas. Existen otros métodos más efectivos uno bueno es el evitar una conducta indeseable alejando al niño del escenario conflictivo. 

Esta es una manera de brindar a los padres e hijos una oportunidad para calmar un poco las emociones y reflexionar. Hay que tener en cuenta que no tiene sentido aplicar esta técnica antes de los tres años, edad a partir de la cual ya se establece un espacio de conciencia. Entre los tres y los seis años, el tiempo afuera, esta es una estrategia psicológica de intervención para conseguir eliminar una conducta inadecuada, es decir se le quita lo que le gusta, así al privar al niño de todo tipo de reforzador que podría recibir en su contexto, aislándolo durante un periodo breve de tiempo (1 a 5 minutos) cuando ha realizado una conductas indeseables. Esta técnica funciona muy bien contra conductas irracionales, agresivas y destructivas.

En este grupo no están incluidas las pataletas, frente a las cuales basta un manejo inteligente de la indiferencia. Por ejemplo utilizar el cuarto del niño, con la puerta abierta, es un buen lugar. Incluso teniendo juguetes a la mano, la frustración de no estar donde está la acción evitará que el niño se distraiga en otras cosas. Es importante nunca elegir cocinas o baños ya que allí se guardan objetos peligrosos. El lapso del tiempo fuera debe ser breve. Muchos aconsejan un minuto por año de edad, de manera que el niño tenga ocasión de reincorporarse al escenario principal y aprender la conducta deseable.

Hay que corregir con juicio:
  • El castigo a los hijos son herramientas a las que sólo se debe acudir con la finalidad de cambiar una conducta indeseada. 
  • El castigo requiere de razones que lo justifiquen. Es por esto necesario que los hijos deben conocerlas y entenderlas claramente. 
  • Si los padres castigan y los hijos no conocen el motivo del castigo, los chicos se confunden y resienten. 
  • Los castigos son instrumentos para educar, no formas de causar dolor físico o emocional. 
  • Hay que tener presente que los castigos deben ser justos y principalmente proporcionales a la falta. También tienen que guardar relación con lo que se dijo que se haría en caso de incumplimiento de las normas establecidas. 
  • Y por último para que estos sean eficaces, deben aplicarse inmediatamente y una vez que ha pasado la conducta indeseada, hay que perdonar y olvidar. 
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