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Como elegir una Carrera Profesional

Como elegir una carrera profesional, por esto se utiliza la orientación o consejo profesional a la ayuda prestada a un individuo para resolver problemas referentes a la elección de una profesión o al progreso de ella, teniendo en cuenta las características del que consulta y la relación entre éstas y las posibilidades de empleo. Pretende una doble finalidad: la satisfacción personal del sujeto y el mayor rendimiento de su futuro trabajo para la sociedad. Aunque se llama consejo, realmente lo que se da no es tal, sino una interacción entre el orientador y el consultante, con el fin de que éste descubra su vocación y dirija sus pasos hacia la consecución de un empleo determinado o hacia una formación específica. No hay que olvidar que es el propio sujeto quien habrá de vivir con las consecuencias de su decisión. Para
poder realmente orientar, es preciso conocer las aptitudes, intereses y rasgos de personalidad de quien requiere el consejo, así como saber las ocupaciones, las posibilidades de formación y la situación del mercado de trabajo (relación entre la oferta y la demanda). 

Así pues, la orientación no se realiza sólo en función del individuo, ya que si en determinada ocupación se prevén grandes cambios tecnológicos o está saturado el mercado de trabajo, dirigir los estudios hacia esa profesión sería perjudicial tanto para el sujeto como para la sociedad. El hombre necesita realizarse en su trabajo de cada día, por lo que debe identificarse con su profesión y, en lo posible, satisfacer en ella sus intereses, tendencias y aspiraciones. Para que alguien realice bien un trabajo, las exigencias de éste deben coincidir o al menos aproximarse a las aptitudes y características generales de quien tenga que desempeñarlo. La tarea del orientador es, en este sentido, buscar, para cada persona, la ocupación en que pueda rendir más y sentirse satisfecha y realizada. Una tarea que, por ejemplo, requiera un nivel alto de inteligencia puede originar una importante sensación de frustración al que la desempeña si no alcanza tal nivel; por el contrario, una persona muy capacitada en un trabajo poco exigente puede acabar encontrándolo rutinario y poco estimulante. 

¿Quién debe realizar la orientación profesional? 
Como ya hemos dicho, la orientación ha de tener en cuenta tanto las características del trabajo como las aptitudes, intereses y personalidad del evaluado.  Es por tanto, el psicólogo especializado en sicología industrial o laboral quien debe realizar esta tarea, ya que conoce los dos aspectos antes citados. Para el orientador existe un principio básico: toda persona es importante y todo trabajo lícito, con independencia de su prestigio social. Por lo tanto, el único criterio que le servirá a la hora de aconsejar a quien le consulte será el de la adecuación actividad persona, al margen de que dicha actividad sea más o menos valorada por el entorno social, más o menos prestigiosa o más o menos remunerada. El orientador debe ayudar al sujeto a enfrentarse con la realidad, por lo que no ocultará ningún dato, aunque sea difícilmente aceptable por el sujeto o su familia. 

¿Cuándo consultar? 
Siempre que haya que enfrentarse a un cambio de actividad laboral y no se disponga de los suficientes datos como para decidir con conocimiento de causa. Por lo general, los momentos clave para acudir al orientador son aquellos en los que hay que decidir si se sigue la formación académica o no, tras superar los estudios básicos, en los que se busca el primer empleo y en los que se desea cambiar de trabajo por motivos tecnológicos o de edad o como consecuencia de una modificación de los intereses. Un caso especial lo constituyen las personas con problemas específicos ya que requieren mayor ayuda que las demás. 

¿Cómo debe realizarse la orientación profesional? 
Completando los datos procedentes de la evaluación de las distintas áreas. El proceso de orientación suele constar de varias fases: recogida de datos (por medio de entrevista o de cuestionario), examen psicotécnico (inteligencia, aptitudes generales y especiales, intereses, personalidad, pruebas profesionales), examen médico y consejo. El consejo o fase final del proceso consiste en una o varias entrevistas en las que se realiza la síntesis de los datos recogidos y se tratan las necesidades de formación, mercado de trabajo y profesiones. 

Las Aptitudes
Respecto a las aptitudes, cabe decir que durante mucho tiempo se ha apreciado exclusivamente la inteligencia, sin tener en cuenta que muchas veces no son las personas más inteligentes las que mejor se adaptan a determinados tipos de trabajo, como ocurre con ciertos puestos de la industria para los que resulta fundamental tener unas capacidades muy específicas. La medición profunda de las aptitudes del sujeto es indispensable para realizar un correcto consejo orientador, ya que ello permite conocer el nivel mental actual de la persona y sus posibilidades de desarrollo, su facilidad de aprendizaje, los conocimientos que posee, etc. Cuando la persona que desea el consejo ya tiene una formación, se puede determinar su nivel mediante una prueba de trabajo (réplica de trabajo) o contestando a un cuestionario de conocimientos profesionales. Si un sujeto tiene al menos un nivel mínimo de capacidad en las diversas áreas requeridas para una ocupación determinada, sus probabilidades de éxito dependerán de su personalidad y de factores motivacionales. 


Personalidad e Intereses
Las otras áreas estudiadas son la personalidad y los intereses. Para el desempeño de muchas profesiones sólo es necesario que los rasgos de personalidad estén dentro de la normalidad. Una persona equilibrada puede adaptarse a casi todos los puestos de trabajo y alcanzar un ajuste emocional. Sin embargo, para algunos trabajos se deben poseer. Ciertos rasgos característicos (iniciativa, capacidad de liderazgo, etc.) que serán tanto más importantes cuanto más lo sea el puesto al que se aspira.  El interés es la tendencia a prestar atención a ciertos objetos y a orientarse hacia ciertas actividades. Los intereses son el resultado de' la interacción de factores personales, por una parte, y de las experiencias y posibilidades ofrecidas por el ambiente y las aprobaciones recibidas, por la otra. 

¿Cómo se aprecian los intereses?: Por medio de cuestionarios en los que el sujeto expresa su preferencia o aversión hacia una gran variedad de actividades. Los cuestionarios de intereses se empezaron a utilizar cuando se comprobó que las preguntas directas sobre el tema no eran fiables por dos razones: escasa información que la mayoría de las personas posee sobre las diferentes profesiones o tipos de actividades y los numerosos estereotipos, bastante alejados de la realidad, que de ciertas profesiones de gran aceptación social se manejan. 

¿Qué otros aspectos debe tener en cuenta el orientador?
Aparte de lo ya comentado, el orientador debe tratar de captar todas las posibles influencias que estén determinando la elección o supuesta vocación del consultante (presiones familiares, deseo de los padres proyectado en él, valoraciones sociales, etc.) y advertirle de ellas para hacer posible una toma de decisión objetiva.

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