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Mitos e información sobre la marihuana

Definitivamente la marihuana que conocieron los hippíes y que se comenzó a fumar masivamente a fines de los años 60' tiene muy poco que ver con la hierba que hoy se distribuye en los principales mercados del mundo y que también se cosecha en nuestro medio y la que está llegando a nuestro medio. La principal diferencia es el cada vez mayor porcentaje del compuesto psicoactivo de la cannabis, el llamado Delta -9- THC, que contienen las nuevas variedades, obtenidas principalmente en los Estados Unidos, el mayor productor y consumidor de marihuana en el planeta.  El porcentaje de THC, que contenía un cigarrillo de marihuana en la década del 70' no superaba el 5%. En la actualidad, utilizando modernas técnicas de cultivo en interiores y conocimientos obtenidos de la ingenierías: genética y agraria, se ha podido
determinar que puede pasar el 20%. En 1973, y posteriormente en 1992, la Comisión de Seguridad Interna del Senado de Estados Unidos, convocó a una veintena científicos de seis países para tratar de evaluar los efectos, médicos, psicológicos y neurológicos del uso de la marihuana, determinándose que el uso recurrente y el abuso conlleva siete peligros biológicos claramente definido:
  1. El tetrahidrocarbocannabinol (THC), tiende a acumularse en el cerebro, glándulas sexuales y otros tejidos grasos del organismo, de manera similar al almacenamiento del DDT.
  2. El uso regular de la marihuana puede ocasionar daños en el proceso de división celular.
  3. Existe evidencia de que la marihuana predispone a daño irreversible al cerebro, incluyendo una real atrofia cerebral, cuando se la usa diariamente durante varios años.
  4. La marihuana afecta adversamente el proceso reproductivo, y plantea daños genéticos potenciales en la descendencia.
  5. Fumar marihuana durante un año -9 o 10 cigarrillos diarios, ínter diario- puede producir tantos casos de sinusitis, faringitis, bronquitis, enfisema y otras enfermedades respiratorias, como cabria esperar en los que fuman 10 o 15 cigarrillos de tabaco comunes, por día, durante 15 años.
  6. El humo de la marihuana, particularmente cuando se lo mezcla con tabaco, es mucho más dañino para los tejidos pulmonares que el humo del tabaco solo.
  7. El uso crónico de la marihuana deriva en el deterioro del funcionamiento mental, formas patológicas del pensamiento que se asemejan a la paranoia, una pasividad progresiva y crónica y una falta de motivación muy acentuada.
Los representantes de las generaciones de los 60' y 70', aquellos que soñaron con la revolución de las flores, que se involucraron con la psicodelia o el hippismo, y que creyeron derribar las barreras de la moral conservadora, jamás fumaron un pito de marihuana con el 25% de THC, ni conocían otros derivados de la marihuana como el “Super Skunk”. Muchísimos de ellos, ahora defienden de una manera irresponsable la legislación de esta droga.  Probablemente ignoran que sus hijos y quizá sus nietos puedan sufrir las consecuencias de la “yerba tan admirada”.

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