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Uso y abuso de bebidas alcohólicas durante el embarazo

El grado en que el alcohol puede afectar seriamente al feto, ha quedado claro en el contexto del abuso y adicción a esta sustancia. De cada copa que una mujer embarazada ingiere, parte de ese alcohol llega al torrente sanguíneo del bebé, siendo más nocivo durante el período crítico del desarrollo comprendido, entre las 6 y 12 semanas de gestación. Si bien, no se ha determinado un nivel para el consumo de alcohol durante el embarazo; el beber una cantidad importante cuando hablamos de alcoholismo, predispone al bebé a que sufra el Síndrome Alcohólico Fetal (SAF), lo cual podría ocasionar malformaciones faciales como fisura del paladar y labio leporino, defectos cardíacos, desarrollo
anormal de las extremidades e inteligencia normal promedio. Debemos tener en consideración, que la probabilidad de la presencia del SAF, no sólo puede desarrollarse mediante el abuso de bebidas alcohólicas, ya que podría bastar un sólo incidente de consumo excesivo de alcohol para presentar estas alteraciones. Como aún no se ha podido determinar si el consumo de alcohol es seguro para el feto, la mejor manera de prevenir alguna de estas anomalías, sería entonces abstenerse totalmente, sobre todo durante el embarazo. Con la finalidad de poder identificar el síndrome alcohólico fetal podríamos considerar los siguientes criterios:

Retardo en el crecimiento pre y post-natal
Es común el nacimiento prematuro en estos niños, pero aún en los que nacen en el tiempo correspondiente se encuentra peso y talla por debajo de lo normal, lo cual se mantiene constante hasta la pubertad.

Anormalidades faciales y físicas
Faciales: cabeza pequeña, pliegues adicionales en el párpado, puente nasal achatado, anomalías en las orejas, pómulos achatados, labio superior delgado, etc.

Físicas: defectos auditivos, problemas esqueléticos, diferencias en las manos, dientes desalineados, problemas uretro-genitales, pie plano, miopía, labio o paladar leporino.

Disfunciones del sistema nervioso central
Muchos niños con SAF presentan cierto daño cerebral, coeficiente intelectual por debajo del nivel esperado, discapacidades de aprendizaje, retardos en el desarrollo, hiperactividad, déficit de atención, pobre coordinación, impulsividad, problemas de conducta, etc .

Por lo tanto, no debemos olvidar que el alcoholismo en ambos miembros de la pareja va a influir en los hijos y en el funcionamiento familiar adecuado, y que la mejor medida de prevención para evitar el SAF es el abstenerse de alcohol en los meses de gravidez.

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